jueves, 5 de julio de 2007
que cristina fundó desde sus cimientos.
Hogares desamparados de paternales amores...
Un potrillo truncó sus rosados sueños y un electrodo calma su calor.
En la uva encuentra la calma que en su diurno trajín amenaza con Rocas esquivos,
y la estabilidad es el cimiento de su efimero imperio.
Cigotos crecidos reclaman la paternidad robada por vulvas usurpadas de confianza
para satisfacer frustrados momentos maritales...
El barquero sueña con la estabilidad robada por sacrílegos momentos
que buscó por faltar en sus 160 metros de techo...
viernes, 29 de junio de 2007
Diario de viaje-26-06-07
Luego me crucé a unos 150 mts esta un puesto de caminera policial. Llegué y me presenté y me crucé a la ruta a esperar pasaje. En eso siento que me hacen seña para que me acerque. Una vez allí me invitan a comer un guiso de carpincho con mandioca (parece a propósito que cuando más queremos evitar algo mas se empeña el universo en lo contrario). A la tarde me convidaron con sopa de mondongo y acto seguido me embarcaron en la caja de un camión esta vez con piedras.
En el viaje tambien se subió un Neuquino llamado José Luís que tiene como destino Venezuela. Así que las cosas ahora se hacen un poco más llevaderas. Esa misma tarde llegamos a Mariscal Estigarribia, punto de frontera y aduana del país (curiosamente unos 220 Kmts antes de la misma frontera. Esa noche hicimos noche ahí mismo.
Diario de viaje-25-06-07
Luego llegué a un cruce llamado "cruce Boqueron", una vez que hube ido al sanitario, le pregunté a un empleado que ví si había algún problema en preguntar por algún transporte a lo que me respondió que ninguno y acto seguido me preguntó si había almorzado y si le permitía inviarme a hacerlo. La proposisión me dejó un tanto estupefacto y le respondí con un tímido sí. Me dijeron el menú y me decidí por un "Borí de carne" (comida típica del Paraguay). Luego de almorzar me fuí a la playa para preguntar por pasaje
Era ya la tarde cuando conseguí un camión que transportaba arena y me llevaría en la caja con la carga pero eso no importaba, ya que me acercaría hasta Loma plata (un trecho bastante largo). En ese trayecto comprobé lo que había leído en alguna parte que en caso de una tormenta de arena lo único por hacer es taparse y esperar que termine. Así que me calcé los auriculares y con la campera hasta la corinilla esperé hasta que frenó.
Llegué a un parador en el cruce este de loma Plata donde pude comprar un poco de pan y un picadillo. Luego de comer la mujer del lugar se apareció con un tazón de café caliente que me reconfortó el alma. Luego armé la carpa en el frente del local, y me despedí hasta el otro día.
lunes, 25 de junio de 2007
Lo que se ve es la casa de la gobernación y mi casa en frente. Las vacas vagando libremente. Y un bautismo evangelista con 10 grados de temp. hoy domingo hace unos 7 grados y un vientito bastante helado.
sábado, 5 de mayo de 2007
Diario de viaje-02/05/07
(advierto algo: esperen desorden, y no secuencias lógico-cronológicas)
jueves, 3 de mayo de 2007
Diario de viaje-16/04/07
Cerca de TOKIO vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jovenes. Apesar de la edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por ahí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: Esperaba que el adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores, contraatacaba con una velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Con la reputación del samuria, se fué hasta allí para derrotarlo e incrementar su fama. Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío. Juntos, todos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos. Durante horas hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiendose ya exausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró. Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
¿Como pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por que no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?
El maestro les pregunto:-Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿A quien pertenece el obsequio?
A quien intentó entregarlo-respondio uno de los alumnos-
Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos-dijo el maestro-Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.